
No hay dudas, la web 2.0 potencia cualquier profesión. Todos podemos darle uso y aprovecharla; todos, incluso los delincuentes. Las famosas señales en las casas son cosa del pasado. Ahora el trabajo de investigación se hace sin salir de la guarida.
Justo ayer hablaba sobre las nuevas nociones de privacidad y me encontré con esta genial viñeta de JRMora que resume la idea a la perfección. Con la cantidad de redes sociales y espacios en la web que nos otorgan información personal de otra gente, creo no es tan descabellado pensar en algo así.
Por ejemplo, puedo saber a través de Dopplr cuando van a viajar Eduardo y Martín para poder robarles sus cacharros electrónicos y, ya que estamos, subastarlos en eBay. Un negocio redondo, lástima que me queda un poco lejos.
Imaginen las posibilidades con los datos de algún Gran Hermano 2.0 ¡Maldita sea! Creo que me equivoqué de profesión.
EzeCibercultura
29 de Julio de 2008 Compartilo
En Buenos Aires existen dos precios para comprar jugo de naranja exprimido. Uno para aquellos que entienden el idioma natal, por supuesto, y otro para los turistas que se comunican en inglés.
No me parece extraño: si roban en el Congreso por qué en la calle debería ser diferente. Además, sabemos que el país está mejor después del 2001, pero los precios de la fruta y la verdura cambian en cualquier momento.
Este es un ejemplo del “servicio preferencial” que le otorgamos al turismo. También es el ejemplo ideal de la «viveza criolla». Aunque, después de todo, está bien que el traductor cobre por su trabajo ¿no? (todo trabajo agregado conlleva un plus).
Estoy seguro que más de un gringo cayó y se puso con los $5 —nótese además que el número de los precios está realizado a mano sobre papelitos amarillos pegados con cinta, por lo que pueden ser modificados muy rápidamente— ¡Argentina, país generoso!
EzeCuriosidades
3 de Marzo de 2008 Compartilo