Una política que siempre miró hacia afuera

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El desarrollo correcto del Plan Deportivo de Mediano y Alto Rendimiento es una de las deudas más grande de la política neuquina de los últimos cuatro años. Si bien el proyecto fue creciendo y se hizo más ambicioso con el correr de los años -se pasó de 27 a 112 atletas becados-, el Estado neuquino siempre lo mantuvo en un segundo plano, dirigiendo casi todas las miradas al deporte espectáculo de primer nivel.

La primera muestra se dio a mediados de 2004 cuando se presentó el programa Neuquén Espíritu Olímpico (NEO), con el objetivo de colaborar con deportistas argentinos de otras provincias que no reunían el apoyo necesario por parte de los demás estados provinciales. Así, el gobierno neuquino desembolsó $300.000 para que José Meolans representara a Argentina en los Juegos Olímpicos de Atenas 2004 (el nadador cordobés no consiguió los objetivos planteados aduciendo que “competir por la mañana no era algo común dentro de la preparación”).

La lista de ayudas económicas siguió con el equipo de Copa Davis -capitaneado por Gustavo Luza en ese momento-, publicitando en las camisetas de los jugadores la reconocida frase “Neuquén es confianza”. El desfile de deportistas nacionales continuó con jugadoras de hockey sobre césped, atletas, tenistas y quienes practican yachting. Técnicos de la talla de Carlos Getzelevich o Fernando Duró fueron contratados para dar cursos de capacitación de manera continúa dentro de la provincia, pero sólo visitaron Neuquén en contadas ocasiones.

Lejos de estimular la práctica del deporte en su concepción social y de buscar el desarrollo de cientos de chicos neuquinos, el Estado apoyó a través del Banco Provincia del Neuquén y Neuquentur a Camilo Echeverría, un joven corredor de karting. El apoyo oficial tendía a solventar gastos de estadía y logística del corredor en Europa, donde se encuentran los campeonatos más competitivos, entregando así cientos de miles de pesos para promover a “una joven promesa que puede llegar a la Fórmula 1”.

Año a año y con la colaboración estatal se organizó el Abierto de Tenis de la Patagonia. Un espectáculo de nivel que podría ser mucho más aprovechado por la gente neuquina si no se jugara exclusivamente en el barrio privado “Rincón Club de Campo”, lugar al que sólo se ingresa pagando un pase de $30 como mínimo.

Si bien la práctica del polo no tiene repercusiones en Neuquén, también formó parte de la política publicitaria neuquina. El equipo “Neuquén es confianza” participó en el abierto de polo playero de Las Grutas en 2005. También, el gobierno neuquino desembolsó dinero para que la publicidad estatal apareciera en la camiseta del equipo “La Esperanza”, que por un torneo pasó a llamarse “La esperanza Neuquén”.

Además, en ese afán por mostrarse hacia el exterior de las fronteras provinciales, se decidió en 2006 organizar algunas de las etapas del circuito argentino de vela en Villa El Chocón; vinculando la realización de este evento al NEO, como parte de ese plan integral de ayuda al deporte olímpico argentino. Una de las últimas incursiones del Estado neuquino en competencias fuera de la provincia tiene que ver con la liga nacional de natación. En este torneo la provincia patrocinó a River Plate, el equipo de José Meolans, acompañando al club en el nombre, que pasó a llamarse “River Neuquén”.

Así es la historia del deporte neuquino, esa que cambió la idea de la concepción social y cultural del deporte para transformar una parte importante de su estructura en un producto digno de una agencia publicitaria.

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  • Aclaración: este trabajo fue realizado en mayo de 2007 para la cátedra Investigación Periodística de la Universidad Nacional del Comahue.
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    14 de Septiembre de 2007 Compartilo 2 comentarios

    

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