Jesse Owens, el éxito y el racismo
Ayer, 12 de septiembre, se cumplieron 94 años del nacimiento de Jesse Owens, el atleta negro estadounidense que supo hacer historia en el deporte Mundial frente a los ojos de Adolf Hitler en los Juegos Olímpicos de Berlín 1936.
James Cleveland Owens nació el 12 de septiembre de 1913 en Oakville (Alabama). Fue el séptimo de los once hijos que tuvieron Emma y Henry Owens, un granjero hijo de esclavos. A los ocho años se muda con su familia a Cleveland (Ohio) y fue bautizado Jesse en esa ciudad por una maestra que no lograba entenderle a Owens cuando le decía que se llamaba “J.C” debido al acento que traía desde Alabama.
Comenzó su carrera dentro del atletismo en 1928. Representando a la East Technical High School, Owens bajó la marca intercolegial de salto en alto e igualó la de 100 yardas (con 9.4 segundos) en 1933. Con estos antecedentes, muchas universidades trataron de convencer a Jesse para que formara parte de sus equipos, sin embargo, el atleta estadounidense se inclinó por la Ohio State University, donde consigue trabajo para él (mientras tanto se dedicó a diferentes oficios, fue zapatero y repartidor de verduras, entre otras cosas) y para su padre. Durante esa época, sufre los efectos de la segregación racial en Estados Unidos y en viajes con el equipo de la Universidad se ve obligado a comer en restaurantes para negros y a utilizar las puertas de servicio y escaleras de emergencia para acceder a los hoteles.
En 1935 Owens pasa al primer plano del atletismo internacional al obtener cuatro récords mundiales en cuarenta y cinco minutos: iguala el record mundial de las 100 yardas (91 metros) y rompe las marcas en salto en largo (ocho metros trece centímetros), 220 yardas llanas (201 metros) y 220 yardas con vallas.
Terminado su segundo año como universitario, Jesse sentía que podía rendir más en un nivel de mayor exigencia y es por eso que decide formar parte del equipo estadounidense que participaría en los Juegos Olímpicos de Berlín 1936, conocidos también como las “Olimpíadas de Hitler”. Alemania esperaba por una de las proezas más grandes del deporte mundial.
La capital alemana fue testigo de las cuatro medallas doradas obtenidas por Owens en el Estadio Olímpico. El estadounidense triunfó en los 100 y 200 metros, salto en largo y fue clave en el equipo de los Estados Unidos que obtuvo la victoria en la posta 4×400.
Históricamente se cuenta que cuando Jesse Owens pasó frente al palco de Adolf Hitler, el führer ni siquiera hizo un gesto para saludarlo. Sin embargo en su biografía el atleta comentó que:
Más allá de esta declaración, se sabe que Hitler no aplaudía a los medallistas negros y que por este motivo fue advertido por el Comité Olímpico Internacional que lo obligó a aplaudir a todos o a nadie.
Pasados los Juegos Olímpicos de Berlín, la situación de la familia Owens siguió siendo delicada como siempre. En Estados Unidos no le ofrecieron ningún tipo de trabajo debido a su color de piel, lo que llevó al atleta a convertirse en corredor por alquiler. Así, compitió contra caballos, motocicletas, jugadores de béisbol (a quienes daba 10 yardas de ventaja antes de batirlos) y hasta llegó a hacer exhibiciones en la previa de los partidos de Ligas deportivas. Se casó con su novia de siempre, Ruth Solomon, y tuvo tres hijas: Gloria, Beverly and Marlene.
Owens recibió en 1976 la Medalla de la Libertad de manos del presidente Gerald Ford. En los años previos había trabajado de todo tipo de cosas y se había destacado como “Embajador de la buena voluntad” dando charlas en diferentes empresas y a deportistas como parte de un programa del Comité Olímpico de Estados Unidos.
Un cáncer de pulmón terminó por matarlo en 1980 a los 66 años en Tucson (Arizona). El gobierno de los Estados Unidos lo premió de forma póstuma en 1990 con la Medalla de Oro del Congreso.
SebaBeijing 2008
13 de Septiembre de 2007 Compartilo
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