Datos, infografías, imágenes, tipografías y música junto a una idea temática que englobe todo. Eso hicieron en la revista Good con este genial video sobre la recaudación de fondos para las campañas políticas en Estados Unidos. John McCain, Hillary Clinton y Barack Obama juntando plata al ritmo del viejo oeste.
Como dice Ricardo en Redacciones, es un excelente ejemplo de lo que se puede hacer en el periodismo con las nuevas tecnologías digitales. Más en estos tiempos en los que abundan las necrológicas de los medios impresos, aunque en Paper Papers reflotan la idea de las donaciones para el periodismo a través de internet.
De yapa les recomiendo visitar Videoperiodistas, el sitio de trabajos de los alumnos de Expresión Periodística II en la Universidad del Salvador. Una de sus máximas es “dar a conocer una filosofía de trabajo que crece en el mundo del periodismo digital actual: el videoperiodismo”.
Ya hablamos de la delincuencia 2.0 y de cómo las nuevas herramientas digitales pueden ayudar a potenciar la profesión. Está claro que no hay que ser paranoicos con este asunto, pero cuando te encontrás con un ladrón que usa las imágenes satelitales de Google Earth para buscar techos de plomo y con la venta del material ganar 140 mil dólares, te ponés a pensar que el crimen puede llegar a pagar; y pagar muy bien.
Cuando un nuevo presidente asume todo debe estar planificado hasta el último detalle. La asunción de Obama no podía ser diferente. Y cuando se trata de los Estados Unidos, imaginamos que este trabajo se hace con la última tecnología disponible, con computadoras procesando miles de datos para crear todos los escenarios posibles y organizar las acciones en planos virtuales, por ejemplo.
Como si se tratara de un gabinete de guerra procedente de la primera mitad del siglo XX, los actores implicados en planificar y organizar tan memorable día utilizan una herramienta clásica: un mapa mural extendido en el suelo, con piezas móviles y un juego de formas y colores muy sencillo.
Al parecer, no existe reemplazo para el papel y el contacto con lo real:
Lo encontré curioseando en La Cartoteca | Fotos de Mark Wilson/Getty Images
No es la primera vez que un jugador se hace conocido a través de los videos que de él aparecen en YouTube. Pero en este caso, la noticia llama la atención: resulta que según el diario ‘The Telegraph‘, Chelsea y Real Madrid se están disputando el futuro de Madin Muhammad, un franco-argelino de tan sólo 6 años al que ya bautizaron como “El nuevo Zidane”. En la gran red de videos pueden verse imágenes deslumbrantes del gurrumín haciendo magia con la pelota de fútbol.
Si bien todavía no fue fichado por ninguna superequipo europeo, los papis ni lerdos ni perezosos ya arreglaron con la Federación Francesa de Fútbol para que sea esa institución la que guíe el futuro más próximo de este talentoso niño. Como sea, le deseamos lo mejor de acá y auguramos por que el destino no lo cruce nunca con Leandro Depetris
Yo sigo sin entender por qué hablan de propiedad intelectual cuando en realidad quieren decir derechos de explotación comercial. Las redes P2P no ponen en peligro la propiedad intelectual, o ¿Acaso alguien ha intentado apropiarse la autoría de una obra por haberla descargado del emule?
A los choferes de Expreso Quilmes, línea 98, ramal 5, ya los tengo «junados». Salen de Plaza Miserere y cuando agarran Avenida Belgrano, como suelen venir atrás del ramal 2 y la calle es muy ancha, se hacen los boludos y, cubriéndose con el otro colectivo, se pasan la primera parada. Y ahí es donde los espero todos los días para volver a casa.
Lo peor es que, como la gente está acostumbrada al ritmo frenético de la ciudad, nadie te explica qué hacer en estas situaciones que en cualquier otro lugar del mundo son inexplicables. Entonces sólo queda observar con mucho detalle y aprender a vivir en la jungla de cemento.
Cuando el «manejero» del 98-5 viene en modo «tomate el 2 que te deja igual, pibe» y agarra por el medio de la Belgrano cubriéndose con los otros colectivos para que no lo paren, lo único lógico que queda por hacer es levantar la mano más alto, hacer señales ampulosas y rezar. El problema es que tienen la técnica tan depurada que llevan el coche a 45 grados perfectos detrás del ramal 2, por lo que es casi imposible hacer contacto visual. Lo único que hacen es mantener la vista recta y, justo cuando el 2 está deteniéndose, pisan el acelerador hasta el fondo.
Ante este situación no me quedó otra que dejar pasar colectivos y observar a la gente para ver cómo se las arreglaba para que el 5 hiciera parada. Con el tiempo, pude observar que hay tres tipos de pasajeros: a) los boludos como yo que esperan a que alguno se digne a parar, b) los que se lanzan a la mitad de la calle sin importar nada y lo obligan a parar y c) los que ya conocen las mañas y, para no arriesgar la vida o perder tiempo, caminan hasta la otra parada.
Ayer intenté evolucionar de pasajero «a» a pasajero «b». Cuando vi al 98-5 doblar y acomodarse detrás de su compañero en el semáforo de Misiones, supe que era el momento. Largó el verde, me aseguré que otro pasajero pidiera parada para el 2 y cuando éste comenzó a frenar, fruncí el ceño, levanté el brazo derecho con el dedo índice mirando al cielo y de mala gana puse un pie en la calle decidido a detener mi colectivo. Casi pierdo la vida con el ramal 2 que me depiló las cejas.
Consciente de mi ineptitud para detener un «bondi porteño» decidí caminar hasta la siguiente parada e intentarlo desde allí. Generalmente hay otros pasajeros que me hacen el favor de detener la marcha implacable del ramal 5 para que pueda volver a mi casa. En el camino hasta la otra «garita» traté de contener el cagazo que todavía llevaba en el cuerpo. Quizás fue el miedo el que me hizo recordar los recientes accidentes de la línea Plaza, uno de ellos muy cerca de casa.
El 98-5 llegó y otra persona lo paró. Me subí, saludé al chofer como buen chico de provincia y pedí boleto. Cuando el coche empezó a andar tuve un mal presentimiento. Cruzamos el Puente Pueyrredón y un par de cuadras después ¡Pum! Chocamos. Tres colectivos involucrados y, por suerte, no hubo heridos en ninguno de ellos.
Me resultó extraño que para la gente fuera un hecho bastante común el accidente. Después del golpe todos bajaron de forma ordenada y se dispusieron a esperar al siguiente 98. A mí todavía me temblaban las piernas. Fue mi primer accidente en transporte público. Me prendí un pucho y lo único que me pasó por la cabeza fue: «maldita sea, yo también viajo como el orto»
Debe ser algo como una racha que encontramos sin quererla. Pero así como el otro día vimos como habían descubierto una nueva ciudad en el Alto Valle de Río Negro y Neuquén, hoy leí que el diario deportivo más conocido del país dio a conocer la primicia de la fusión entre Gimnasia de Jujuy y San Martín de Tucumán. Si, si, leyeron bien: ahora al equipo tucumano le van a decir lobo jujeño y los refuerzos que contrate el equipo del Jardín de la República jugarán para Gimnasia. ¿Ah, no? Sino miren: