30 AÑOS CLAMANDO JUSTICIA

El calendario acusa que cada día falta menos para “ese”día… si, ese día que hace 30 años atrás tiño de luto la historia Argentina. Y el luto aun se lleva, nosotros jamás tuvimos el “alivio de luto”, porque muchas madres aun no han podido enterrar a sus hijos y muchos hijos tampoco han podido encontrar a sus padres… 30.000 desaparecidos son los testigos de la crueldad humana, de lo que se puede llegar a hacer por poder, por superioridad, por no concebir la existencia de ideas. A 30 años de la instauración de la más cruel dictadura militar, alcemos la vista a los poderosos en honor a los desaparecidos y a las Madres, esas incansables madres que nunca bajaron los brazos para denunciar la verdad y exigir por sus hijos.

El 24 de marzo de 1976 el gobierno de Maria I. Martínez de Perón, cae ante las fuerzas armadas. Es así como se da lugar al último gobierno de facto“sufrido” por el pueblo argentino. Durante el período de la dictadura se formaron “grupos de tareas”, los mismos estaban integrados por fuerzas policiales, civiles y militares al mando de jefes de alto rango. Estos grupos tenían como tarea mantener el “orden” y evitar cualquier tipo de manifestación contra el gobierno, dejando en claro que era terrorista todo aquel que pensaba; para este fin utilizaron la peor arma: el terror. De esta manera, secuestraron y asesinaron a miles de personas que inicialmente fueron conducidas a lugares clandestinos de detención, donde fueron detenidos ilegalmente, salvajemente torturados y finalmente, en su mayoría, asesinados.

Así surge la palabra “Desaparecidos”, designada para identificar a las personas secuestradas que nunca regresaron a sus hogares. Los familiares de estas personas no podían denunciar la desaparición, ya que la censura que ejercía la junta militar impedía la divulgación publica de estos hechos.

Es entonces, en ese marco de miedo y silencio y haciéndole frente al miedo, surgen las Madres de Plaza de Mayo. Individualmente, a medida que sus hijos eran secuestrados, cada una acudía a golpear puertas en busca de algún dato que pudiese llevarla al paradero de su ser querido. Y poco a poco se fueron encontrando en diferentes puertas, dándose cuentas que no estaban solas, sino que eran varias que clamaban por lo mismo. Una tarde de abril de 1977, mientras un grupo de madres esperaba que las atendiese el párroco de la iglesia Stella Maris (Virgen Patrona de la Armada), una de las presentes, Azucena Villaflor de De Vicenti, dijo: “Individualmente no vamos a conseguir nada ¿porqué no vamos todas a la Plaza de Mayo y cuando seamos muchas, Videla (entonces presidente) tendrá que recibirnos…”. Azucena eligió la Plaza de Mayo por estar ubicada justo frente a la casa rosada y por ser un lugar habitué de manifestaciones.

De esta manera comenzaron a reunirse los jueves por la tarde en la plaza. Llevaban un pañuelo blanco en la cabeza que representaba los pañales de sus hijos desaparecidos. Como el país estaba bajo Estado de Sitio, la policía que custodiaba la plaza las intimidaba a caminar de a dos, ya que no se podía andar en grupo de mas de tres o más personas; y es así como comienza la historia de su peregrinaje semanal alrededor de la pirámide de Mayo, símbolo de la libertad. Comenzaron siendo un pequeño grupo de madres, pero poco a poco se les fueron sumando mas padres, hermanos, tíos y demás familiares de desaparecidos, llegando a ser mas de 400 los manifestantes que cada jueves peregrinaban en la plaza.

Azucena, Esther y Maria, aquellas madres que entendieron que la unión hacia a la fuerza e iniciaron el movimiento de las Madres de Plaza de Mayo, se reunían con un grupo de padres que como ellas, estaban cansados de golpear puertas que nunca se abrían. El punto de reunión era la iglesia de Santa Cruz. El 8 de diciembre de 1977 se encontraban reunidos familiares junto a Esther y Maria tratando de reunir el dinero suficiente para poder publicar una lista de desaparecidos en el diario La Nación. Enfundados en la niebla, un grupo de militares irrumpió a la fuerza llevándose a Esther y Maria. Dos días mas tarde, Azucena fue detenida a dos cuadras de su casa. Las tres madres fueron llevadas a la Escuela Superior de Mecánica de la Armada (ESMA). Sobrevivientes recuerdan la entereza de las tres en medio del infierno. Infierno que dictamino su “traslado” (eufemismo usado por los militares para referirse al asesinato de los desaparecidos). Con este hecho, creyendo que el miedo iba a doblegar a las Madres, el gobierno de facto pretendió ponerle fin al movimiento de las Madres de Plaza de Mayo; pero la reacción fue muy distinta. Con mas fuerza que nunca ellas siguieron hasta el día de hoy exigiendo por sus hijos.

Pero Azucena, Esther y Maria eran madres, y una madre lucha hasta el fin y más allá por sus hijos. No vencieron a la muerte, muerte a la que fueron conducidas en uno de los famosos “vuelos”; pero si vencieron al olvido. Y volvieron… volvieron con el mar para denunciar lo que pasaba, lo que se escondía en las noches de niebla. “Volvieron con ese amor incondicional que sólo las madres tienen por sus hijos, para seguir luchando por ellos, por nosotros.”

Recien el año pasado los restos de las tres madres pudieron ser reconocidos por al Equipo Argentino de Antropología Forense (EAAF). Un dato llevó al lugar en donde habían sido sepultadas junto a otras personas victimas de la dictadura. El lugar señalado era el cementerio de General Lavalle. El EAAF exhumó allí siete cuerpos que habían sido enterrados como NN después de haber sido encontrados en las costas de San Bernardo y Santa Teresita entre diciembre de 1977 y enero de 1978. Sus cuerpos atestiguaron el horror que sufrieron los últimos meses de sus vidas. La presencia de múltiples fracturas data de la caída desde una gran altura: poniéndose de esta manera en evidencia que los desaparecidos eran arrojados vivos al mar desde los aviones.

Ante este horror alcemos la vista, en homenaje a los que murieron por desear un mundo mejor para sus hijos, para nosotros… Este 24 de marzo, cuando las madres se reúnan una vez mas para exigir castigo y justicia, acompañémoslas. Porque su lucha fue incansable, porque en pleno infierno se enfrentaron cara a cara con el asesino, porque exigen lo que les pertenece, porque claman por sus hijos y por sus nietos, porque mantienen viva la memoria y no dejan que nos olvidemos, porque toman de la mano a otras madres cuyos hijos han sido asesinados en democracia… porque son nuestro ejemplo y trazan un camino. Nuestros desaparecidos no necesitan un minuto de silencio, necesitan que gritemos alto y fuerte que acá estamos, que no vamos a dejar que la historia los archive en grandes bibliotecas. Es nuestro deber continuar con su lucha, exigir castigo a los responsables, frenar el olvido y clamar por un Nunca Más.

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BetaniaEl mundo fue y será
22 de Marzo de 2006 Compartilo


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4 Comentarios Dejá el tuyo

  • 1. despeinado  |  23/03/2006 a las 9:53 am

    Era un viernes como cualquier otro, Diego volvía de la cancha del barrio, después de jugar un picado… Saludó a su mamá con un beso como siempre y se metió en la ducha.
    Se recostó en su cama y puso un disco de Sui Generis, encendió un cigarrillo y dejó volar su mente. De pronto se oyeron gritos…
    Alguien entraba a su casa alborotándolo todo.
    diego se levantó de la cama de un salto y apagó el cigarrillo en el piso, corrió a la cocina semi desnudo y vió a 2 hombres discutiendo con su mamá…
    Se asustó un poco al ver el brillo del arma de uno de ellos, que le preguntaba por el nombre de alguien a quien no conocía… Todo se volvió confuso y oscuro. Los hombres lo tomaron del cabello y lo tiraron al suelo. Después de golpearlo varias veces lo tomaron de los brazos y lo cargaron en un Torino. El resto… Nadie lo sabe…

    A tu memoria, estés donde estés…

  • 2. Paula Menendez  |  23/03/2006 a las 11:32 pm

    Buenas noches Señores/as:
    No soy de esa epoca ((1976)) Tampoco soy una historiadora..solamente soy una joven como cualquiera..pero me llega al alma q hayan matado, exterminado, amenazado, torturado..a miles de Argentinos q realemente no se merecian eso..nadie merece morir…NADIE… Fue un genocidio realmente inutil…y pensar q fueron Jovenes..adolescentes…niños…
    Bueno con esto quiero decir q no tenemos que olvidar y dejar todo atras..no dar la vuelta a la pagina…No eliminar recuerdos aunque sean malos..como dice Leon Gieco…Todo esta guardado en la memoria….
    NUNCA MAS!!!!
    POr los q no estan ahora en vida…reconstruyamos nuestro pasado para tener en claro nuestro presente y saber Hacer nuestro Futuro
    P@U

  • 3. Gabriel  |  24/03/2006 a las 10:55 pm

    Muy buemo el sitio web. estudio comunicacion social en roca y los enccontre buscando informacion para hacer un trabjo práctico.

  • 4. Ezequiel Apesteguia  |  25/03/2006 a las 5:28 pm

    Maria Betania: Felicitaciones. Muy bueno lo suyo! :)

    Despeinado: gracias por la contribución tocayo.

    Paula: Nosotros tampoco somos de esa época y quiero pensar que también somos “jóvenes” como cualquiera. Coincido totalmente con vos. Gracias por el comentario.

    Gabriel: ¿encontraste algo para hacer el trabajo práctico? Decime la verdad porque acá se termina Pensamientos Despeinados! :P

    Saludos y gracias a todos.

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