Demasiado frío congeló la verdad
Esa noche hacia frío. Era sábado, y para hacer entrar en calor el cuerpo al ritmo de la música, Sergio y sus amigos optaron por ir al boliche bailable “El Fuerte-Las Palmas”. La noche transcurría tranquila, lo tranquilo que se puede estar en un “mega bailable” con capacidad para 10 mil personas… demasiadas personas ofuscadas en el ritmo, en el baile, en sí mismas. Demasiadas personas y “nadie vio nada”.
No hacía mucho que Sergio Avalos vivía en Neuquén. Con sus 19 años a cuesta llegó a principios del 2003 desde Picún Leufú (localidad ubicada a 170 Km. de la capital neuquina), con la clara intención de diplomarse como Contador Publico Nacional en la Universidad Nacional del Comahue. Alquiló durante unos meses hasta que pudo ingresar a la residencia universitaria, lugar donde cultivó fuertes amistades; amistades que aún no entienden qué sucedió ese sábado por la noche.
Sergio fue visto por última vez la madrugada del 14 de junio del 2003 a las 07:00 am. bailando con una chica en una de las pistas del boliche. Desde ese momento no se sabe más nada de él. Sus compañeros, creyendo que se había ido por cuenta propia, regresaron a la residencia y viajaron a pasar el día del padre con sus respectivas familias. Al regresar, el lunes siguiente, se sorprendieron al notar su ausencia; inmediatamente hicieron la denuncia y al día siguiente confirmaron que nunca llegó a Picún Leufú como lo tenía previsto.
Muchísimas hipótesis comenzaron a barajarse, pero “extrañamente” la justicia actuó lentamente. Los allegados al joven suponen que existió una golpiza por parte de los patovicas y que la misma “se les fue de las manos”. No es de extrañar que la lentitud en la investigación responda al hecho de que los encargados de “velar” por la seguridad en el boliche fuesen efectivos del Ejército, que hacían dinero extra como patovicas los fines de semana.
Los habitué a ese boliche conocían la existencia de un “cuarto oscuro”; al mismo iban a parar aquellos que según los patovicas hacían “quilombo”, para ser castigados. Este cuarto, según fuentes anónimas, era chiquito y totalmente oscuro; una vez que se entraba al mismo, se recibían golpes de todas partes sin poder ver a los agresores. Gracias a datos como éste es que se cree que Sergio fue castigado en ese cuarto y que lo golpearon “demasiado”.
Los ataques a la verdad no se hicieron esperar. Días después de asentada la desaparición, los compañeros de Avalos comenzaron a recibir distintos tipos de amenazas e intimidaciones, tanto en la residencia como en la calle. Uno de sus compañeros relató como un auto sin patente lo siguió a él y a otro compañero por alrededor de 3 cuadras, para luego bajarse del mismo tres hombres que a punta de pistola les dijeron que “dejen de romper las bolas con Avalos”.
Recién un mes después de la desaparición del joven estudiante, el local bailable fue clausurado por la municipalidad “por incumplimiento de normas de funcionamiento” (irregularidades con la playa de estacionamiento); haciéndose presentes en el lugar de la desaparición peritos de Gendarmería para buscar rastros de sangre o algún otro indicio que diese una pista de lo que había sucedido.
Muchas versiones fueron surgiendo durante la investigación, en agosto del 2003 se exhumó un cuerpo que había sido enterrado como “NN” un día después de la desaparición de Avalos en la ciudad de Cutral-Có, ubicada a 100 km de la capital neuquina. Esta exhumación dio un resultado negativo. Un año después, a mediados de junio del 2004 se hicieron rastrillajes en diferentes piletas de oxidación pertenecientes al municipio neuquino; esta medida respondió a una denuncia anónima que ubicaba el cuerpo del estudiante en las mismas. Pero nuevamente las pericias tuvieron un final negativo. La hipótesis más fuerte que circuló y que nunca fue seriamente investigada apunta a que “extrañamente”, antes de ser clausurado el local bailable, se hizo en el mismo un contrapiso. Todo apunta a que el cuerpo fue sepultado bajo una gruesa capa de cemento en el mismo lugar donde fue salvajemente golpeado.
Pero el tiempo pasa y ninguna de las hipótesis que rondan por los juzgados parecen ser tomadas verdaderamente en serio. Hoy, se cumplen 3 años de su desaparición, y tanto su familia, como sus amigos y la sociedad toda merece saber la verdad. Sergio Avalos es un desaparecido en democracia. Hace casi tres años que se reclama su aparición con vida y se responsabiliza al gobierno provincial de no investigar como es debido. Moneda corriente son las amenazas, persecuciones y censura en casos como éste, ya que no es el único caso “extraño”… en Neuquén abundan casos de ésta magnitud, cómo el asesinato de Maria Alejandra Zarza, el triple crimen de Cipolletti y demás, que dejan al descubierto manejos de índole mafiosos y cómo la justicia está muy bien comprada, ciega y sorda cuando de gente humilde se trata.
Esa noche hacía frió y el invierno escondió una verdad que todos estiman, pero nadie dice.
Enlaces: La nota en el diario Río Negro
*la foto es de éste artículo del diario Río Negro
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BetaniaAsuntos internos
14 de Junio de 2006 Compartilo
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1 Comentario Dejá el tuyo
1. pp | 17/06/2006 a las 8:55 pm
Me parece interesante la relevancia de este articulo ya que, parece mentira pero aun estando en democracia, la gente sigue desapareciendo sin respuesta, sólo dejan de estar y nadie sabe nada…
Sín ir más lejos, en la ciudad de La Plata, donde vivo desapareció un joven el 28 de mayo, luego de salir de un pub céntrico a las 7 de la mañana; nadie vio nada pero apareció horas mas tarde, desnudo y torturado en los jardines de la Municipalidad…
Algo raro está pasando…
saludos, muy buena la nota
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