Menos decibeles, la base de una sana paciencia
Los viajes en transporte público hacia General Roca, son una constante en quien escribe este post y Eze. Más allá de las convenciones que existan acerca de que a la ida se habla y a la vuelta se reposan las ideas para lograr la producción que ustedes tienen a la vista, hemos llegado luego de meses de trabajo a una deducción fisico - acústica que es realmente alarmante.
Ultimamente, cuando emprendemos la vuelta a nuestra ciudad de Neuquén, nos encontramos con ruidos que realmente perturban nuestra tranquilidad. Se trata de voces que reclaman por ser oídas o por lo menos buscan la atención de toda una camioneta o un colectivo interurbano. Las emisiones agudas y elevadas, las discuciones, los artículos constitucionales, las leyes, los contratos y demás elementos audio(visuales) nos han agotado la paciencia o “quemado los pelos” para ser más llanos en el lenguaje.
Por eso hacemos un llamado a la solidaridad de todos nuestros lectores e iniciamos una cadena de comentarios que apoye nuestra idea de que en el transporte público la intensidad del ruido no debería superar los 55 decibeles. Esta medida es la que se le adjudica a una charla tranquila y es menor a una conversación normal. Ya estamos en contacto con una empresa extanjera para importar medidores de ruido.
De ese modo creemos que no vamos a estar al tanto de la vida privada de nuestros compañeros de vehículo, tampoco vamos a saber sobre sus ideas políticas, no vamos a escuchar sus comentarios y preferencias de comodidad sobre catálogos de ropa interior femenina y menos saber sobre estados estomacales complicados.
Contamos con sus ideas y propuestas para sanar nuestra paciencia (capacidad de padecer o soportar algo sin alterarse, según la RAE), deteriorada fundamentalmente por los casos citados más arriba. ![]()
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SebaVida Cotidiana
5 de Julio de 2006 Compartilo
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1 Comentario Dejá el tuyo
1. Pensamientos Despeinados &hellip | 11/03/2007 a las 3:15 am
[...] y yo ya no vamos a tener que viajar todos los días desde Neuquén a Roca para ir a cursar. Nos olvidamos del ruido y del peligro del transporte público. Ahora vamos a estar ahí, cerquita, en el meollo de la [...]
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