Bultrache, yo y el AMOR

Bultrache, yo y nuestra enamorada.
a Vanesa M.

Siempre he tratado de mantener nuestra relación en completa armonía, evitando todo tipo de inconvenientes y sin disputas. Las sincronías de nuestras vidas paralelas en un mismo cuerpo conllevan a esto, que ni siquiera limita esquizofrenia ni la locura, solo el apaciguamiento de mi ser paciente.

El que usurpa con el su legitimo propietario, las lunas y los radiantes soles, las asperezas y las glorias aquí dentro. No sé cuál de los dos esta al mando en este momento, supongo que Bultrache, es a él a quien se le ocurren cosas. Yo soy el que circunda por las calles, me detengo ante la simpleza de una flor o la crueldad de las cavernarias peleas entre hombres; frente al más imponente de los soles o una inmensa cola bancaria a observar gente a la que no conozco ni ellos a mí.

Suelo mantener cierto contacto con Bultrache, veo su nombre el algún correo y en ocasiones escucho su voz al teléfono. A mí me gustan los leones, la radicalidad en las mentes, las prendas oscuras y los atardeceres en compañía; también los destellos literarios de Poe; la batería de Jordison y los libres pensadores. Bultrache se empeña en ser un hombre de leyes, simpatizante de la prosa de Lugones, del existencialismo de Ortega y Gasset y la salud deportiva. He oído que también de su agrado por la música de Tool, el sabor del café por la mañana, la lluvia y el metodismo Alemán. Comparto con el otro algunas de sus preferencias, pero infrecuentemente es de modo simultaneo, pues la negación de mi presencia mediante su razonabilidad suele resultarme un escollo, un obstáculo difícil de contrarrestar siempre que trata de minimizarme.

Conciencia plena tiene sobre mí, pero el terror que le producen caer rendido ante mis virtudes y ventajas hacen que quiera sucumbirme, sofocarme con racionalidad y cordura, intenta ignorar la efusión que le propician los impulsos de los que le proveo, pretende seguir usos sociales que determinan lo correcto, desatendiendo la apatía verdadera que le producen.

Parece que nuestra relación es hostil, pero no es del todo cierto, yo vivo, él vive, lo dejo vivir y permito que viva de mí, me dejo vivir, quiero que viva. Es de caballeros apreciar sus proyectos, admirar sus logros, sé que pocos de ellos podrán colaborar con mi salvación.

Voy perdiéndome, ahogándome en su oposición hacia mí, cree que desapareceré. El desconsiderado desconoce que lo he seducido y mostrado un tanto de las más magníficas de las sensaciones. Lo he llevado por los más vertiginosos de los extremos, de exceso en exceso. Ha tomando mis enseñanzas a través del humo mas dulce, le he mostrado la inconsciencia del alcohol y el placer del libido satisfecho y un sueño realizado. Pero en medio de su disputa por disuadirme, hay algo que ha quebrado mi silencio, un hecho del cual no estoy dispuesto a considerar con él, a Bultrache son pocas las cosas que vituperan su entereza.

Esto excede todo tipo de discusión sobre el tema. Sería exagerado decir que lo he tomado de él, pero en medio de todo esto ha prosperado a través de mí, el mismo que se entrega a las nuevas sensaciones. Debo ser sincero: jamás había experimentado yo, algo así, menos aun Bultrache. Este tremendo acontecimiento me ha dado forma, me ha permitido tomar valor y hacerme fuerte, posibilitando la sensibilidad y romper la barrera que, eso sí, juntos erigimos contra los sentimientos.

Bultrache, a él que por naturaleza mantiene una cierta rigidez, la misma evita que sea vulnerado su interior. En una ocasión dispuso toda su atención en algo que desbordó mi capacidad de sorpresa. Se vio cortejando silenciosamente a una mujer, que entre los miles de hombres que la rodeaban, ninguno la había visto como él. Cautivado por sus encantos y deslumbrado por semejante belleza, a Bultrache solo le resto permanecer sumiso, fiel a sus métodos. Cuando de una vez, poco a poco iba cediéndole todo, pensaba que nada de mí podría sobrevivir en él. Yo! Que estaba destinado definitivamente al olvido, en el momento en el que comenzó a sentir que moría, cobre yo más vida. Cuando este ser no estaba preparado para el amor, mientras Bultrache se jactaba de mi fenecimiento, no hice mas que tomar el control, hacerme dueño de esto que involucra a ambos, pero que solo incumbe a mi, si! a mí, yo! El enamorado, si de nuevo Yo, el que se ensaguenta en silencio, el que vive la represión de Bultrache; YO revivido gracias a este doncella.

Encuentro que los dos estamos inmersos en esto, siento que los dos, en fusión, hacemos lo posible para comprender esto tan ponderable, tan sutil y completo. En nuestra corta trayectoria terrenal, conjuntamente Bultrache y yo por fin acordamos en algo. No disputarnos esta Bella Escultura de Virtud Celestial, menos aun enfrentarnos por su Amor, pues, si algo tenemos claro es que, ninguno de los dos puede vivir sin el otro para estar cerca de ella, entre ambos podemos servir a esta flor de la hermosura, los dos tenemos cosas que pueden ser útiles para esta causa que nos deseamos ambos por igual.

Necesitamos que nuestra relación sea recíprocamente perfecta, ES QUE NI ÉL NI YO PODEMOS ESTAR YA SIN ELLA. Nada será igual a lo que era antes. Ambos rendimos tributo y adoramos a esta santa mujer que ha caído envuelta en nubes ante nuestros pies, ya no temerosos ni fugitivos frente a imponente intensidad. Pues ni Bultrache y menos yo hemos de emprender huida alguna; aquí ninguno se burla del otro por verse tan vulnerado y rendido ante ella. Ella que vive la belleza en su pleno señorío, que no se liga a una forma alguna, de toda su figura surgen delicias, justo allí! donde residen sus perfecciones. Nos cautiva con su mirada viva, nos estremecen su elocuencia en la palabra, su suave piel preferida que se torna en sagradas dulzuras.

Es su belleza que no se liga solo a un inmutable clima que todas nuestras regiones visita y sus favores brinda en todo tiempo. La vida de Bultrache y la mía disipan en la de ella, es ella lo mejor que hay en nuestra vida, es ella todo lo que, para envidia de la humanidad entera, necesitábamos, la integridad, la fortaleza, toda la vitalidad para elevar en este cuerpo la sensibilidad que antes fue negada. Ella que ayer formaba toda la belleza, que enardeció toda la pasión, es hoy todo el AMOR.

Permítannos comparar a nuestro amor con los de antaño: y verán que nuestra reina es la más bella y dulce que la eternidad de los siglos halla visto, nuestro amor por ella no tendrá jamas freno alguno mientras vivamos. Gozamos por ella y de ella, de su ventura cumplida, donde los pensamientos son huéspedes y los sentimientos anfitriones en este genuino AMOR que nos cura de todo mal y nos agasaja con el mayor de los privilegios. Nos mata su ingenio; nunca más ideamos con Bultrache modos para desvanecer el miedo, NOS HEMOS ENTREGADO! sólo ella es la excelencia y la gracia de nuestra vida, sino es con ella? Cómo ejecutaríamos nuestras ansias? Ella ha vertido en brillo en nuestra mirada, nos ha devuelto la magia en los hechos y borrado todo nuestros artificios. Es ella la reliquia más valiosa en esta vida, digna de nuestra adoración y reverencia.

Dilapidamos las sombras y nos dimos a su merced, pues si hemos de escoger un camino, será el que conduzca solo a ella. Muchas veces estos se han bifurcado, entremezclados y nos han separado de sus aposentos. Jamas hemos querido embriagarla, pero ha recogido nuestras lagrimas, que son el vino de este AMOR, pero como evitarlo, si ya no concebimos la vida sin ella? El tiempo ni la distancia se interpondrán en la realización de este AMOR, podrá ella arrebatar nuestra vida! Si eso es suficiente para concedernos un sorbo de la mas dulce de las mieles que en su boca reside y que la eternidad ya no recuerda. Pronto nuestra amada escuchará que desde aquí, solo clamores cruzando el aire enloquecidos hasta sus oídos, dolidos y solemnes convocándola hasta este lecho que; juntos Bultrache y yo erigimos para ella.

No sé cuál de los dos sigue el tramo de las letras hasta aquí, quizás sea yo o él, no sé… solo tengo la certeza de que gracias a ella hemos conseguido la armonía y la satisfacción de vivir mejor.

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bultracheVida Cotidiana
3 de Abril de 2006 Compartilo


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3 Comentarios Dejá el tuyo

  • 1. Freites Maria  |  22/04/2006 a las 5:04 pm

    la mas poderosa de las mentes vulnerada por el corazon es algo que muy a menudo no se ve, menos se siente, eso expresa y sienten estos dos sujetos encerrados en uno, solo por el amor

  • 2. Fernando Ruarte  |  23/04/2006 a las 4:05 pm

    Este es uno de los flashes mas grandes de la mente de este neuquino. Creer que el AmoR biparte a una persona es algo que a vos Alejandro se te puede ocurrir. ta Buenisimo y aguante SALTA

  • 3. Vane  |  3/04/2008 a las 8:03 pm

    Excelente!

    Todos tenemos un alter ego, lo malo es que a veces no se ponen de acuerdo…

    Una especie de Dr. Jekyll & Mr. Hyde, pero sin la poción…
    O si??

    Estamos en contacto!

    Beso.

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