Los verdaderos dueños de la Pelota
Todos sabemos de la existencia de la FIFA. Sin embargo, miles de irreverentes amantes de la pelota que no son contenidos por la Federación son semillas que jamás van a germinar en un frasco con algodón y secante, sólo crecen en las canchas, en las improvisadas canchas de cada rincón del mundo en donde dos piedras o dos montículos de ropa o dos árboles, tal vez, sirven de arco a vencer hasta que mamá llame a tomar la leche o hasta que no se vea ni un cachito así porque la noche dijo presente.
Cuando un niño es fichado por el más humilde de los clubes de la Liga más pequeña de las Ligas del mundo, la FIFA lo ha atraído para bien o para mal, según la óptica de cada uno, según el futuro que le depare al pibe.
Cuando la ficha es realidad, el niño de hoy es prenda de los deseos paternales, de los caprichos tácticos, de la obligación por la obligación misma. La FIFA ya tendió su trampa, que llega desde las 20 pulgadas para llenar de partidos las horas de la vida, para que el fútbol sea pasión digitalizada, para que el juego sea negocio en cada minuto de cada lugar de la tierra.
Pero cada tarde, fundamentalmente la de los sábados, cuando para algunos la siesta es casi sagrada, cuando para otros el ocio le tiende un lugar al cine o al paseo, a la lectura o a la caminata, esas tardes hay miles de manifestaciones futboleras que escapan a la red de la FIFA; por más que al final del día los atorrantes del picado se mueran por Independiente o San Lorenzo o se prendan frente a la tele a ver al Internacional de Porto Alegre con Libertad de Paraguay. En ese momento de “no fue gol, la pelota pasó arriba del palo” no hay Pierluigi Colina, ni Joseph Blatter, no hay Platini de traje, ni Pelé vendiendo tarjetas y relojes.
Por eso, desde este lugar de expresión, quiero gritar que la FIFA no es todo el fútbol. Hay miles de anarquistas que van con las medias en una bolsa de supermercado, que pisan para elegir, que toman una gaseosa debajo de un árbol del colegio después del picado. Todos ellos saben que la FIFA existe, es más, participan en calidad de ingenuos hinchas de la organización del fútbol asociado.
Mas ellos, a la hora del juego, permiten saber y decir que no todo está perdido y que por más que pasen mil años la Pelota va a creer más en el de “celeste” que juega con reloj puesto y nadie sabe cómo se llama, que en los relojes, las joyas, los viáticos y las leyes que desde Zurich emanan los dueños del fútbol, que jamás serán los dueños de la Pelota.
* Juampy estudia Comunicación Social en la UNCo, trabaja en Radio LU19, tiene un programa deportivo en Radio Líder FM y es uno de los periodistas que más sabe sobre la historia y la pasión del Cipo. Esta es su primera colaboración para Pensamientos Despeinados. ¡Gracias Colega! ![]()
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JuampyParemos la pelota
1 de Agosto de 2006 Compartilo
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2 Comentarios Dejá el tuyo
1. Seba | 2/08/2006 a las 1:26 am
Muy bueno Juampy! Es muy verídico lo que decís en el artículo. Lo que pasa que es como todo, es el bendito problema con el equilibrio de la información. Nadie va a hacerle una nota y sacar por televisión a un grupo de pibes que juegan en el barrio. En cambio Pelé con Claudia Schiffer vende más, o en su defecto da rating.
Gracias por la colaboración!
2. Nico | 2/08/2006 a las 2:08 pm
Me encantó el artículo, Juampi. Concuerdo con las ideas que expusiste. Es una “triste” realidad que el fútbol es un gran comercio, ya que en los últimos años señores de traje, que ni siquiera saben lo que es una pelota de fútbol, han incursionado en este deporte con el único objetivo de incrementar sus cuentas bancarias y quitarle la esencia intrínsica a este bellísimo deporte.
Pero estoy completamente seguro de que, como vos bien lo mencionaste, el fútbol se seguirá practicando, ya sea en una plaza, en un potrero (aunque lamentablemente cada vez quedan menos), en una calle, o en cualquier lugar en donde se pueda improvisar una cancha.
Muy bueno el artículo Juampi!
Un abrazo!
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